War Games

Desobeciencia tecnológica

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Me encanta este documental. Dedicadle los ocho minutos y medio que dura, vale la pena.

Cuando Laszlito me pasó este vídeo tuve que verlo un par de veces para captarlo en toda su grandeza. La verdad es que después he seguido investigando sobre el proyecto y no he conseguido encontrar demasiado más al respecto.

La idea de perder el respeto al objeto como conjunto indivisible es algo que me interesa. Sobre todo por la capacidad de recomponer las partes en nuevos objetos más útiles o necesarios. Eso rompe el enfoque de diseño, de objeto en sí mismo, y lo convierte en algo nuevo: en aquello lo que la persona quiera imaginar. El sueño de Prouvé y la pesadilla de Stark, ambas cosas al mismo tiempo.

Pero más que en el diseño, entronca con otro concepto: el Hacking. Desde un punto de vista meramente formal, un hack no deja de ser un uso no previsto de un objeto modificándolo ya sea desde el propio objeto como desde su software. Un movimiento que nace en el MIT cuando los ordenadores eran de acero, y que continúa con un movimiento de software, hardware y conocimiento libre y llega a su cénit cuando las marcas y empresas lo adoptan como propio. Un ejemplo en este punto es Ikea que incluso a llegado a crear un espacio (fuera del espacio institucional) donde fometar esas transformaciones de sus productos para usos que no se habían planteado. Otros, lo han ido introduciendo en su ADN empresarial ya sea en espacios de I+D+i (la mismísima Telefónica!) o en el core de la propia compañía.

El hacking, en su sentido más ámplio, forma parte de la condición humana. De niños nos dedicamos a eso. Convertimos las cajas de los juguetes en algo más intersante que su contenido. Al fin y al cabo, no están contamiandos por el “esto sirve para eso”. El nivel de osadía de un crío que piensa que si se planta un chorizo, va a crecer una planta de chorizos es el mismo que llevó a uno a pensar que los caracoles se podían comer. Eso y mucha hambre. Pero hay otra cosa importante: los conocimientos. Vastos y transversales. Se necesitan para avanzar (¿¡plantar chorizos?!). Hay una iniciativa que me encanta y que quiera acercar la programación como lenguaje a las escuelas. “We want every child to have the opportunity to learn how to code”. Y es cierto. Todos aprendemos a escribir. Programar es una forma de escritura, se basa en uno o varios lenguajes. Y sí, no todos somos Shakespeare, pero todos sabemos escribir.

A fin de cuentas, el ser humano es muy divertido cuando se lo propone. Hace lo que le da la gana. Una de mis historias favoritas (aunque sé que es una leyenda urbana) es sobre el inventor de los sobres tubulares de azúcar. El tipo se dio cuenta que solían verterse con muy poca precisión. Además, había que agitarlos para poder abrirlos en condiciones. Así que inventó un sobre que, además de ahorrar espacio para el almacenaje, permitía abrirlo rompiéndolo por el medio directamente sobre el café. Pero la gente siguió usándolos como los otros, abriéndolos por un extremo. Cuenta la leyenda que acabó suicidándose.

El hacking de las campañas es más usual de lo que nos imaginamos. Desde que twitter es twitter y tumblr es tumblr y los gifs animados vuelven a estar más de moda que nunca, sucede. A modo de ejemplo la última campaña de Loterías para el sorteo de Navidad. Creo que hacía tiempo que no me reía tanto. Nunca sé qué nivel de responsabilidad tiene el cliente o la agencia en determinados resultados, pero seamos honestos, muchas veces, nos lo merecemos.

Mars Atacks

Sea como sea, yo abro los azucarillos por en medio, a modo de homenaje.

 

1Comment
  • skiterskiterio | jul 16, 2014 at 3:45 pm

    Es leer Stark y pienso en ingenieria, no en diseño (para lo cual, me faltaría solo una C ;D)

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